Cuando comunicarse significaba estar presente

Un recorrido por las formas de comunicarse en el pasado a través de un testimonio personal

Un teléfono público dentro de una cabina de cristal en una calle vacía. (Mathias Reding/Pexels).

 

La forma en que nos comunicamos ha cambiado de manera profunda en las últimas décadas. Antes no existían los teléfonos móviles, las videollamadas ni las redes sociales y las personas debían relacionarse de formas muy distintas a las actuales. Para comprender mejor cómo se comunicaban las generaciones anteriores, realizamos una entrevista centrada en las experiencias, hábitos y costumbres comunicativas de Carmen Rosa López Chávez, abuela de Valentina, una de nuestras reporteras.

  1. ¿Cómo te comunicabas normalmente con tus amigos cuando eras joven?

Nosotros estudiábamos juntos por la mañana y por la tarde, así que vernos en persona era prácticamente la única forma de comunicarnos.

  1. ¿Usabas cartas para mantener el contacto? 

Cuando era pequeña y estaba en el colegio, no. Porque nos veíamos casi todos los días, así que no hacía falta.

  1. ¿Existían teléfonos en todas las casas o era algo poco común?

Te cuento que no, no había teléfonos en todas las casas, incluyendo la mía. A veces se usaba el burofax, que era un servicio urgente para enviar documentos en papel.

  1. ¿Cómo era hacer una llamada telefónica en tu época?

Cuando llegué a España, vine con una amiga y ella me dio unas fichas que se usaban en los teléfonos públicos para llamar. Yo las usaba para llamar a la familia.

  1. ¿Recuerdas si las llamadas eran caras o si había que controlar el tiempo de conversación?

En los locutorios, las llamadas se pagaban por minuto. No recuerdo un precio exacto, pero había que controlar el tiempo.

  1. ¿Había teléfonos públicos cerca de tu casa? ¿Los utilizabas?

Sí, había teléfonos públicos cerca y los utilizaba bastante.

  1. ¿Cómo quedabas con tus amigos o familiares sin móviles?

 Cuando vivía con mi familia, nos veíamos con frecuencia. Ni ahora ni nunca he sido de salir con amigos después del colegio; para mí lo más importante era, y es, comunicarme y saber de mi familia.

  1. ¿Qué hacías para llegar a una cita en caso de confundirte de dirección?

No me gustaba llegar tarde. Cuando llegué a España de mi país (Ecuador), como no conocía los lugares, salía con mucha antelación. Si me perdía, preguntaba hasta encontrar la dirección.

  1. ¿La comunicación con la familia era más frecuente, menos, o igual que hoy?

Era menos frecuente que ahora. A veces hablábamos cada semana o cada quince días, dependiendo de lo que hubiera que contar, ya que era difícil y a veces innecesario tener que desplazarnos tanto solo para decirnos unas palabras. Ahora con el móvil podemos llamarnos cuando queramos, incluso para decir cosas no tan importantes. 

  1. ¿Crees que las relaciones eran más personales al no depender de pantallas?

Sí. Las pantallas no ayudan, sino que nos aíslan del contacto humano y personal que ofrecía vernos cara a cara. En mi casa ni siquiera teníamos televisor, y ahora, con la televisión y los móviles, todo se complica.

  1. ¿Qué medios usaban para informarse de eventos o noticias importantes fuera del país?

Cuando era niña no necesitaba esa información, estaba más concentrada en mis problemas personales. Más adelante, cuando ya teníamos televisión, la veíamos los sábados y domingos para enterarnos de lo que pasaba.

  1. ¿La radio tenía un papel importante en la comunicación diaria?

Para mí no. Incluso cuando me gradué, nunca llegué a tener radio.

  1. ¿Cómo se difundían las noticias locales dentro del barrio o del pueblo?

Cuando había un evento especial, hacían como hacen aquí a veces con los cuchillos o la fruta, pasaban en furgonetas con megáfonos anunciando los eventos o espectáculos que estaban por pasar.

  1. ¿Había más conversaciones cara a cara que ahora?

Claro, eso sin dudarlo, ustedes mismos deben darse cuenta de eso. Ahora se reúnen y cada uno está con su teléfono; no hay conversación. Eso es muy feo porque prácticamente no hay comunicación alguna y siento que se está perdiendo.

  1. ¿Qué opinabas en ese tiempo sobre la posibilidad de que en el futuro existieran teléfonos portátiles o videollamadas?

En ese entonces ni lo pensaba. Nuestra vida era muy diferente y con una mirada ya sabíamos lo que se venía. Nunca me interesó la posibilidad de que existieran estos aparatos modernos, tenía cosas más importantes en las que pensar. 

  1. Si pudieras recuperar alguna forma de comunicarte de tu juventud, ¿cuál sería y por qué te gustaría volver a usarla?

Me gustaría recuperar la forma de comunicación que me permitía enterarme bien de lo que pasaba siempre a mi alrededor, esa era mi madre. Ella fue lo más importante para mí en el mundo.

Explorar cómo se comunicaban las personas en el pasado permite valorar la rapidez y facilidad con la que nos conectamos hoy. Aunque la tecnología ha simplificado la comunicación, también ha cambiado la manera en que construimos relaciones. Esta entrevista nos ayuda a entender no solo las herramientas que se utilizaban antes, sino también la importancia del contacto directo, la paciencia y la cercanía que caracterizaban la comunicación de entonces.