La forma en que nos comunicamos ha cambiado de manera profunda en las últimas décadas. Antes no existían los teléfonos móviles, las videollamadas ni las redes sociales y las personas debían relacionarse de formas muy distintas a las actuales. Para comprender mejor cómo se comunicaban las generaciones anteriores, realizamos una entrevista centrada en las experiencias, hábitos y costumbres comunicativas de Carmen Rosa López Chávez, abuela de Valentina, una de nuestras reporteras.
- ¿Cómo te comunicabas normalmente con tus amigos cuando eras joven?
Nosotros estudiábamos juntos por la mañana y por la tarde, así que vernos en persona era prácticamente la única forma de comunicarnos.
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¿Usabas cartas para mantener el contacto?
Cuando era pequeña y estaba en el colegio, no. Porque nos veíamos casi todos los días, así que no hacía falta.
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¿Existían teléfonos en todas las casas o era algo poco común?
Te cuento que no, no había teléfonos en todas las casas, incluyendo la mía. A veces se usaba el burofax, que era un servicio urgente para enviar documentos en papel.
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¿Cómo era hacer una llamada telefónica en tu época?
Cuando llegué a España, vine con una amiga y ella me dio unas fichas que se usaban en los teléfonos públicos para llamar. Yo las usaba para llamar a la familia.
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¿Recuerdas si las llamadas eran caras o si había que controlar el tiempo de conversación?
En los locutorios, las llamadas se pagaban por minuto. No recuerdo un precio exacto, pero había que controlar el tiempo.
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¿Había teléfonos públicos cerca de tu casa? ¿Los utilizabas?
Sí, había teléfonos públicos cerca y los utilizaba bastante.
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¿Cómo quedabas con tus amigos o familiares sin móviles?
Cuando vivía con mi familia, nos veíamos con frecuencia. Ni ahora ni nunca he sido de salir con amigos después del colegio; para mí lo más importante era, y es, comunicarme y saber de mi familia.
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¿Qué hacías para llegar a una cita en caso de confundirte de dirección?
No me gustaba llegar tarde. Cuando llegué a España de mi país (Ecuador), como no conocía los lugares, salía con mucha antelación. Si me perdía, preguntaba hasta encontrar la dirección.
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¿La comunicación con la familia era más frecuente, menos, o igual que hoy?
Era menos frecuente que ahora. A veces hablábamos cada semana o cada quince días, dependiendo de lo que hubiera que contar, ya que era difícil y a veces innecesario tener que desplazarnos tanto solo para decirnos unas palabras. Ahora con el móvil podemos llamarnos cuando queramos, incluso para decir cosas no tan importantes.
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¿Crees que las relaciones eran más personales al no depender de pantallas?
Sí. Las pantallas no ayudan, sino que nos aíslan del contacto humano y personal que ofrecía vernos cara a cara. En mi casa ni siquiera teníamos televisor, y ahora, con la televisión y los móviles, todo se complica.
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¿Qué medios usaban para informarse de eventos o noticias importantes fuera del país?
Cuando era niña no necesitaba esa información, estaba más concentrada en mis problemas personales. Más adelante, cuando ya teníamos televisión, la veíamos los sábados y domingos para enterarnos de lo que pasaba.
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¿La radio tenía un papel importante en la comunicación diaria?
Para mí no. Incluso cuando me gradué, nunca llegué a tener radio.
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¿Cómo se difundían las noticias locales dentro del barrio o del pueblo?
Cuando había un evento especial, hacían como hacen aquí a veces con los cuchillos o la fruta, pasaban en furgonetas con megáfonos anunciando los eventos o espectáculos que estaban por pasar.
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¿Había más conversaciones cara a cara que ahora?
Claro, eso sin dudarlo, ustedes mismos deben darse cuenta de eso. Ahora se reúnen y cada uno está con su teléfono; no hay conversación. Eso es muy feo porque prácticamente no hay comunicación alguna y siento que se está perdiendo.
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¿Qué opinabas en ese tiempo sobre la posibilidad de que en el futuro existieran teléfonos portátiles o videollamadas?
En ese entonces ni lo pensaba. Nuestra vida era muy diferente y con una mirada ya sabíamos lo que se venía. Nunca me interesó la posibilidad de que existieran estos aparatos modernos, tenía cosas más importantes en las que pensar.
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Si pudieras recuperar alguna forma de comunicarte de tu juventud, ¿cuál sería y por qué te gustaría volver a usarla?
Me gustaría recuperar la forma de comunicación que me permitía enterarme bien de lo que pasaba siempre a mi alrededor, esa era mi madre. Ella fue lo más importante para mí en el mundo.
Explorar cómo se comunicaban las personas en el pasado permite valorar la rapidez y facilidad con la que nos conectamos hoy. Aunque la tecnología ha simplificado la comunicación, también ha cambiado la manera en que construimos relaciones. Esta entrevista nos ayuda a entender no solo las herramientas que se utilizaban antes, sino también la importancia del contacto directo, la paciencia y la cercanía que caracterizaban la comunicación de entonces.
