Mi abuela, su escuela y un tiempo que ya no vuelve

Una charla por videollamada que me llevó al pasado: entre anécdotas, risas y recuerdos, mi abuela me contó cómo era estudiar en el Paraguay de los años 50.

Colorido pasillo escolar con arcos pintados (Pexels.com)

Hace poco tuve una videollamada muy especial con mi abuela. Yo desde España, y ella desde Paraguay, me habló de cómo fue su infancia y, sobre todo, de su paso por la escuela. Siempre me gusta escucharla porque tiene esa forma tan suya de contar las cosas, con mezcla de ternura y humor.

Aunque a veces se iba un poco del tema —como suelen hacer los abuelos—, fue hermoso escuchar sus recuerdos y cómo vivió la educación en esos tiempos. Acá les comparto parte de esa charla que, más que una entrevista, fue una conversación llena de nostalgia y cariño.

1. ¿Estudiaste en una escuela pública o privada?

Yo estudié en una escuela pública.

2. ¿Dónde quedaba la escuela? ¿Ibas caminando, en bus o de otra forma?

Me quedaba más o menos a una hora de mi casa. No era tan lejos, y yo iba caminando nomás.

3. ¿Cómo eran los patios y las aulas? ¿Recuerdas si tenían juegos o bancos especiales?

Cuando salíamos al recreo el patio era grande y muy lindo, lleno de pasto. Yo jugaba ahí con mis compañeras. En mi época el colegio no era tan grande, tendría como cuatro o cinco aulas nomás. Ahora ya hay más, pero en ese tiempo no. Y no había juegos, porque era en la campaña, en el campo, así que no teníamos nada de eso.

4. ¿Había muchos alumnos por curso?

Yo recuerdo que en mi aula había como veinte o veinticinco alumnos, más o menos.

5. ¿Qué materias se enseñaban en ese tiempo?

De todo: matemática, castellano… No es como ahora. Antes, cuando teníamos examen, debíamos salir a la pizarra y escribir ahí nuestras respuestas, delante de todos.

6. ¿Tenías alguna materia favorita? ¿Por qué te gustaba?

Y yo leía nomás. No me gustaba tanto ni matemáticas ni nada porque yo era akanê (torpe, en guaraní).

7. ¿Había alguna materia que te costara más?

Sí, matemáticas.

8. ¿Cómo eran los libros y cuadernos? ¿Usaban pizarrones, tizas, reglas, mapas?

Teníamos libros, cuadernos, lápiz, borrador, de todo. Y no eran caros en esa época, no recuerdo los precios, pero no eran caros. También usábamos guardapolvo.

9. ¿Cómo eran los maestros o maestras? ¿Eran estrictos?

Sí, eran muy estrictos. Vos debías llegar a la hora, porque si no llegabas a tiempo, te cerraban el portón y ya no podías entrar.

10. ¿Recuerdas a algún docente que te haya marcado o enseñado algo importante?

La verdad que no recuerdo muy bien, pero sí tenía una profesora que se llamaba Susana o Rosana, algo así —risa—. Lamentablemente hace poco falleció. Nosotros solo teníamos profesoras, profesores casi no había.

11. ¿Cómo se comportaban los alumnos en clase?

Se portaban bien. En el recreo también, jugábamos juntos y entre todos nos llevábamos bien.

12. ¿A qué hora empezaban y terminaban las clases?

Yo iba en turno tarde, desde la una hasta las cinco de la tarde.

13. ¿Iban todos los días o había días especiales para ciertas actividades?

Íbamos de lunes a viernes nada más.

14. ¿Qué te gustaba más de ir a la escuela?

Todo, la verdad que todo. Solo que yo era akanê, y mi papá hasta 5º grado no más me metió. No pasé de grado y él me castigó. No me volvió a mandar a la escuela. Tenía la oportunidad de recuperar las materias, pero él era muy estricto, se enojó y no quiso que las recuperase para pasar.

15. ¿Y luego de eso empezaste a trabajar?

Sí, ya empecé a trabajar, pero seguía viviendo con mi papá y mi mamá. Trabajé en la chacra, porque vivíamos en el campo. Mi papá me hacía ordeñar vacas, de todo hacía, porque encima yo era la mayor de mis hermanos.

16. ¿Tienes algún recuerdo especial o gracioso de esos años?

La verdad que no tengo nada así —risa—. Solo que cuando salía de la escuela a veces tardaba en el camino hablando con mis amigas, y mi papá, que era demasiado estricto y sabía la hora a la que salíamos y a la hora a la que debíamos llegar, y si tardábamos mucho, nos iba a buscar con su cinto —risa—.

17. ¿Qué consejo le darías a los jóvenes de hoy sobre estudiar o aprender?

Yo les diría que se porten bien, que respeten a su mamá y a su papá, y que estudien mucho, porque hoy en día eso es lo que vale. Para mí, es así.

Cuando terminamos la videollamada, me quedé pensando en todo lo que me contó. Aunque su escuela era chiquita y sin juegos ni ordenadores, ella hablaba con cariño de esos años. Me hizo valorar lo que tenemos hoy y entender que, aunque cambien los tiempos, el esfuerzo y las ganas de aprender siguen siendo lo más importante.

Su historia me recordó que la educación no solo se trata de libros, sino también de las personas que nos enseñan, los caminos que recorremos y los recuerdos que quedan para siempre.